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viernes, 18 de mayo de 2012

“Un día descubrí el poder de la imaginación”




Por Tómas Eloy Martínez

_ ¿Cómo fue el transito a la escritura?

_Fue el descubrimiento del poder que tiene la imaginación.
Le cuento una anécdota. Yo iba a la escuela en la ciudad de Tucumán, y durante los meses de calor nos íbamos a una casa en el cerro con mis padres. Un día, con nueve o diez años, me contaron que había un circo maravilloso de la ciudad. Y yo dije:”Voy al circo y vuelvo a tiempo a casa”
Pero en el circo vi una muchacha, muy flaca, muy pálida, vestida de mariposa, montada de pie sobre un caballo y dando vueltas. Me enamore. Y se me hizo tarde, y al llegar a mi casa encontré a mis padres desesperados. Tuve una penitencia: no podía leer libros ni podía ir al cine durante un mes. Dije: bueno, ya que mis padres no me lo permiten, voy a contarme una historia a mí mismo.
Me invente una de un chico al cual sus padres castigan y por los tanto los odia. Se escapa de la vigilancia metiéndose en una estampilla .Y así conocía el mundo y contaba cómo veía las distintas cosas de la vida, cocinas, amores en países extraños. Cuando terminé la historia, mi madre la leyó y me dijo:” ¿qué  es esto?”,y le dijo a mi padre:”Hay que quitarle la penitencia, porque lo que esta haciendo es más peligroso que lo que le prohibimos” Entonces, descubrí que la imaginación tenia poder”





martes, 28 de diciembre de 2010

Decálogo para periodistas (fragmento de “Los titulares de mañana”)

Por Tomás Eloy Martínez

1) El único patrimonio del periodista es su buen nombre. Cada vez que se firma un artículo insuficiente o infiel a la propia conciencia, se pierde parte de ese patrimonio, o todo.
2) Hay que defender ante los editores el tiempo que cada quien necesita para escribir un buen texto y el espacio que necesita dentro de la publicación.
3) Una foto que sirve sólo como ilustración y no añade información alguna no pertenece al periodismo. Las fotos no son un complemento, sino noticias en sí mismas.
4) Hay que trabajar en equipo. Una redacción es un laboratorio en el que todos deben compartir sus hallazgos y sus fracasos.
5) No hay que escribir una sola palabra de la que no se esté seguro, ni dar una sola información de la que no se tenga plena certeza.
6) Hay que trabajar con los archivos siempre a mano, verificando cada dato y estableciendo con claridad el sentido de cada palabra que se escribe.
7) Hay que evitar el riesgo de servir como vehículo de los intereses de grupos públicos o privados. Un periodista que publica todos los boletines de prensa que le dan, sin verificarlos, debería cambiar de profesión y dedicarse a ser mensajero.
8 ) Hay que usar siempre un lenguaje claro, conciso y transparente. Por lo general, lo que se dice en diez palabras siempre se puede decir en nueve, o en siete.
9) Encontrar el eje y la cabeza de una noticia no es tarea fácil. Tampoco lo es narrar una noticia. Nunca hay que ponerse a narrar si no se está seguro de que se puede hacer con claridad, eficacia, y pensando en el interés de lector más que en el lucimiento propio.
10) Recordar siempre que el periodismo es, ante todo, un acto de servicio. Es ponerse en el lugar del otro, comprender lo otro. Y, a veces, ser otro.